¿Qué no me gusta? ¡Que me invadan!

Tengo claro qué es lo que no me gusta.

No me gusta que cuando estoy con mis amigas de fiesta me roben mi espacio, que el pesado de turno se haya marcado como objetivo conseguir mi número de móvil y no pare de bombardearme, que le agregue a tuenti o a facebook y que si encima que no se lo quiero dar o no me apetece agregarle se enfade, se ponga borde o me suelte alguna “lindeza”.

No me gusta que cuando paso por una discoteca llena de gente para ir al baño sienta como alguien me toca el culo o me dice cualquier improperio y encima parezca que tenga que dar las gracias, como si me estuviesen haciendo un favor.

No me gusta oír pisadas tras de mí cuando voy a casa por la noche. Me hace sentir miedo.

No me gusta que cuando digo no a un rollo, porque no me apetece hacer lo que me propone, o no quiero tener sexo sin condón, parezca que encima soy la “cortarollos” de turno.

Sé lo que no me gusta, lo que me ralla, lo que me da miedo y lo que seguro pueda acabar convirtiendo una noche de diversión… en una noche fallida.

Me da rabia muchas veces haberme tenido que ir a casa cuando algo me molestaba, tener que cambiarme de sitio en un bar (¡Con lo bien que estaba ahí con mis amigas, un hueco espacioso, dónde poder bailar, reírnos, dejar los abrigos! ¡Jolín que rabia!), tener que acelerar el paso en la calle mientras pienso: “¡Mira que eres paranoica!”.

Muchas veces incluso me he cortado a la hora de decir no. O lo he dicho con la boca pequeña o he dado la callada (y huída) por respuesta en vez de enfrentarme con un “no, no quiero”. Pero menos mal que muchas de esas muchas veces otra vocecita dentro de mi me ha preguntado “Oye tía ¿Te tienes que ir a casa necesariamente cuando te molestan o te hacen sentir incomoda? ¿Es paranoia tuya sentir miedo en una calle desierta o realmente hay un miedo detrás de eso que llamas paranoia, un miedo adaptativo que te hace estar alerta?

Menos mal que tengo esa vocecita que me hace saber decir “no, no quiero” y no sentirme agresora, borde o mala gente cuando lo digo, que me hace tener conciencia de saber qué es lo que me da buena espina y que es lo que no me la da, que me hace respetar más mis propias sensaciones y borrar el pensamiento de “eso son tonterías”.

Porque chicas, cuando algo te huele mal, te hace sentir un escalofrío o un malestar es que realmente está sucediendo algo que no te apetece que suceda. Hace un tiempo empecé a escuchar a esa vocecita (cada día que pasa es menos vocecita y más vozarrón) la que me dice “si no quieres, no quieres”, “si te da miedo no es una tontería tuya” y me va mucho mejor que escuchando a esa otra tan agorera, tan complaciente y que todo lo minimiza con “son tonterías o paranoias”.

¡Chicas! Os recomiendo escuchar esa voz que dice “si no te gusta, di no”, vale que no es infalible… alguna vez hay que buscarla con más fuerza que con otras. Pero al fin y al cabo…

esa voz es nuestra voz propia, la única e inimitable y la que siempre nos va a acompañar allá donde vayamos.

Este post está escrito por XandraR, basado en un grupo de encuentro realizado con chicas jóvenes de 24 a 27 años en el Módulo de San Inazio (Bilbao). 


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Acerca de yoligoyodecido

Jóvenes que quieren ligar sin presiones

  1. Pingback: ¿Por qué apuntarme al próximo encuentro de chicas? « yoligoyodecido

  2. Comentario de una compañera al hilo de este tema!

    Cuando sales en plan ” de chicas”, sin ningún chico de la cuadrilla, es como si los que salen ” de caza” nos vieran como presas fáciles. A veces hasta se les ve venir, y te pones hasta a la defensiva, “ya viene uno, a ver qué nos va a contar”, y tienes que aguantar que el tío se meta en el grupo, rompa la conversación que estás teniendo… y encima tengas que dar las gracias, o algo así. En algunos sitios, es matemático… estás en Somera sentada con una amiga en un soportal, hablando, y ya está, viene uno a saludar y meterse en la conversación. Y encima tienes que responder como si fuese un halago en plan “gracias por haberme interrumpido esta conversación, porque lo que más quiero estando aquí hablando con mi amiga, es que venga un tío a hablar conmigo”… Y como se te ocurra decirle que no te moleste, te contesta diciendo “oye, que te estoy haciendo un favor, con lo fea que eres!” Algunos se pasan mucho.

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